Francisco Toledo dejó una ruta clara y mucho trabajo por hacer

CDMX a 9 de septiembre de 2019 (Noticias México).- La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura recodaron al más importante artista en el arte contemporáneo del país, Francisco Toledo, en un Palacio de Bellas Artes abierto durante tres días para recibir el reconocimiento de la ciudadanía.

Su lucha por la defensa de los derechos humanos, culturales y ambientales, además de su imponente creatividad plástica, fueron el sello personal que Francisco Toledo heredó al pueblo de Oaxaca y México.

En representación del INBAL,  su titular, la Dra. Lucina Jiménez,  colocó este domingo una ofrenda oaxaqueña en jícara con flores, que las mujeres de este estado prepararon para hacer la vela, compuesta por los maíces de colores de Oaxaca, el amaranto que es el alimento básico, la pepita que es parte de la milpa y el barro que es un elemento tradicional, transformado en la figura de un conejo músico, concebido dentro del universo zoomorfo creado por Francisco Toledo, que hacía emerger conejos, monos, chapulines, alacranes o lagartos, todos ellos cobrando vida.

La monumental fotografía de Graciela Iturbide, con el retrato que dará cuenta de la genialidad y lo genuino que fue Toledo, fue admirada desde el sábado 7 de septiembre a mediodía en el interior del Palacio de Bellas Artes por quienes quisieron despedirse fraternalmente de quien desde Oaxaca no cesó de alzar la voz por todo aquello que lastimaba la dignidad social.

Toledo tuvo a sus pies las ofrendas con mazorcas de maíz, los papalotes imprescindibles ya en una colección personal, parte de su obra y un cartel representativo de su lucha contra los alimentos transgénicos que invaden ya la dieta básica en el país.

Este domingo la afluencia de personas para despedirse del maestro Toledo dejó una mínima muestra de la admiración ganada a su obra artística, pero a la vez a su obra social y comunitaria.

La Dra. Lucina Jiménez expresó, una vez depositada su ofrenda tradicional, que Francisco Toledo dejó mucho trabajo por hacer.

“El INBAL tiene una encomienda tremenda que le dejó el maestro Toledo, la cual tiene que ver con sostener al Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) como un centro donde el arte se conecta con el mundo, el arte gráfico en particular, en el que la lectura está abierta para cualquier persona. El IAGO siempre ha sido un espacio de libertad, muy importante para la resistencia en un momento de mucha complejidad política en Oaxaca. La gente, ayer (sábado 7 de septiembre) recordaba ese lugar como un espacio de protección.

“El INBAL sostiene el compromiso de mantener al IAGO como la casa del maestro Toledo y como la casa del pueblo, como ese espacio donde Oaxaca trae el mundo y el mundo se lleva una parte de Oaxaca”.

Agregó que actualmente se lleva a cabo la documentación del acervo, tarea significativa, debido a que aproximadamente integra más de 60 mil materiales gráficos.

“Ayer me reuní con Sara López Ellitsgaard (hija del artista), quien queda como presidenta de Amigos del IAGO, y con quien ya teníamos una coordinación muy estrecha. La ruta está muy clara. Tenemos que ir a ver un espacio que él recientemente había adquirido con la conciencia de que el acervo requería un espacio adicional. Una casa que Francisco adquirió en la ciudad de Oaxaca, la cual se habilitará con todos los requerimientos necesarios para que la obra pueda mantenerse en las mejores condiciones.

“El trabajo por realizar, no sólo será sobre obra gráfica producida artísticamente por Toledo, sino que integra obra de muchos autores nacionales e internacionales y parte del compromiso institucional es divulgar esa obra, hacer curaduría, exhibir cuestiones temáticas que él quiso privilegiar.”

La Dra. Lucina Jiménez señaló que entre las prioridades acordadas con la familia está establecer el 5 de septiembre como un día de acceso gratuito a todos museos del INBAL en honor al maestro, como una manera de recordar que el arte es para todos. “Estas acciones reflejan el compromiso que él tenía”.

Adelantó que habrá una exposición sobre el tatuaje que ya se estaba trabajando en Oaxaca, “la cual tiene que ver con el sentido cultural, ritual, ancestral del cuerpo tatuado y los símbolos y significaciones que tienen en diferentes ámbitos culturales. Esta exposición es el primer compromiso que se extendería a la Ciudad de México, porque originalmente se estaba pensando en montarla sólo allá. La exposición será simultánea en Oaxaca-Ciudad de México”.

Asimismo, aseveró que los programas de intercambio promovidos desde las instituciones que creó Toledo se mantendrán: “Ese es el compromiso del INBAL, como una encomienda que dejó, con una ruta muy clara. El tipo de intercambios que sus programas gestionan se mantendrán, así como los esquemas de producción de materiales en lenguas indígenas, para poder hablar de una autonomía cultural.”

Al término de la interpretación por parte del Cuarteto Saloma,  sobre una selección de música compuesta por autores oaxaqueños, la Dra. Jiménez,  para quien la mejor forma de recordar a Toledo es “hacer de tu circunstancia y de tu paso por este mundo algo congruente”, la titular del INBAL  agregó que  el artista tuvo congruencia entre lo que pensaba, lo que decía y lo que hacía. “Toledo tenía el genio de divertirse con lo que hacía, porque era profundamente juguetón, travieso e irredento y, por otro lado, encontró en su ancestralidad una expresión muy contemporánea, absolutamente en diálogo con el mundo.

En su última etapa, como creador de instituciones, consolidó el Centro de Artes de San Agustín (CASA), que compartió con muchas personas como, Claudina López, Jean Hendrix, Irma Palacios, Pablo Ortiz Monasterio, Graciela Iturbide y Rogelio Cuéllar, para buscar un arte no contaminante, no tóxico, con nuevas tecnologías alternativas que permitieran que el agua de Oaxaca no se contaminara por la práctica artística. Sus líneas de arte y medio ambiente, arte y cultura alimentaria, arte y derechos humanos, arte y comunitarismo, fueron temas fundamentales, lo cual lo quitó del panorama internacional”.

Al caer la tarde, las personas inundaron la explanada principal del Palacio de Bellas Artes en una cálida despedida a Francisco Toledo, donde el Ballet de Amalia Hernández se unió a este adiós con la presentación del cuadro completo de La boda istmeña de Oaxaca, tierra natal de Toledo.

El pesar de muchos de los asistentes escapó en el prolongado aplauso y el grito de ¡Viva Toledo!, con que se cerró el Palacio de Bellas Artes que dejó en sus pantallas la imagen de un artista indomable ante el poder y la injusticia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *