El México precolombino, sus costumbres populares y la gente del pueblo, esencia de la obra de Saturnino Herrán

CDMX a 7 de octubre de 2019 (Maya Comunicación).- Considerado el maestro del modernismo mexicano, uno de los precursores del muralismo y artista renovador del arte nacionalista en nuestro país, Satunino Herrán logró amalgamar un sobresaliente dominio de la técnica pictórica con una capacidad para describir de forma novedosa, las tradiciones y formas de vida de grupos y personas que hasta entonces habían sido ignorados por los diversos pintores y corrientes artísticas de su época.

Artista prolífero que, pese a su muerte temprana, nos legó alrededor de 75 obras (óleo, dibujo, trípticos, acuarela, ilustración, mural),nació en Aguascalientes en 1887, según se ha documentado y se mudó a la ciudad de México en 1903, después de la muerte de su padre. Su formación como pintor tuvo lugar en la Escuela Nacional de Bellas Artes bajo la tutela de los catalanes Antonio Fabrés y Germán Gedovius, además de maestros mexicanos como Julio Ruelas, Gerardo Murillo “Dr. Atl “y Leandro Izaguirre.

“Sin faltarle el respeto a la Academia rompió reglas que parecían inamovibles, utilizó modelos que nada tenían que ver con los estereotipos europeizantes y nos entregó la imagen de un país en el cual la realidad, el color, los caprichos de la naturaleza, el vigor de los rostros y la originalidad de la cultura mestiza, requerían con urgencia a un artista fiel a ese patrimonio cultural y, al mismo tiempo, defensor a ultranza de la sustantividad independiente del arte”. Hugo Gutiérrez Vega.

Entre las obras de Saturnino Herrán destacan  Labor o El Trabajo, Molino de vidrio y Vendedoras de ollas, La leyenda de los volcanes, La cosecha, Vendedor de plátanos, La ofrenda y El jarabe, Mujer en Tehuantepec y Mujer con calabaza.  

Fue autor también de El cofrade de San Miguel, la serie Criollas y el tríptico Nuestros dioses antiguos, este último considerado su mejor obra. Sin embargo, a su muerte quedó inconcluso pues solo alcanzó a terminar el primer tablero.

Su obra se inspira básicamente en el México precolombino, en sus costumbres populares y en la gente del pueblo. Su muerte, a la edad de 31 años, privó a la pintura mexicana de un talento auténtico.

Herrán perteneció a un grupo del Ateneo de la Juventud con quienes compartía ideales estéticos idealistas y simbolistas.

La obra de Saturnino Herrán fue declarada Monumento Artístico de México según la Ley de Protección del Patrimonio Cultural el 30 de noviembre de 1988.

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